Ausencia de AMLO no es parte de una ruptura más grande, dicen funcionarios

Los funcionarios mexicanos habían comunicado la decisión de su presidente a la Casa Blanca de antemano, y Biden se enteró antes de que la noticia se hiciera pública. En lugar de reunirse en la cumbre, Biden y López Obrador se reunirán en Washington el próximo mes.

“El hecho de que no estén de acuerdo sobre este tema ahora es muy claro”, dijo un alto funcionario de la administración.

Los funcionarios intentaron enfatizar que la decisión del boicot se basó en un desacuerdo específico sobre la lista de invitados y no era indicativo de una ruptura mayor.

“Lo que hemos hecho en las últimas semanas, desde hace casi un mes, es consultado, consultado con nuestros socios y amigos en la región para que entendamos los contornos de sus puntos de vista”, dijo el alto funcionario de la administración. “Al final, el presidente decidió e hizo hincapié en este punto en todos los compromisos que tuvimos… y es que creemos que el mejor uso de esta cumbre es reunir a países que comparten un conjunto de principios democráticos”.

Biden está centrando su atención en las Américas después de una serie de crisis de política exterior en otras partes del mundo, incluida la caótica retirada de Afganistán y la invasión rusa de Ucrania. Completó su primera visita a Asia a finales del mes pasado.

Esa región es una donde su mensaje animador de “autocracia versus democracia” se está reproduciendo en tiempo real, mientras China trabaja para hacer avances y las naciones económicamente desafiadas buscan apoyo en el extranjero.

En los comentarios de apertura del miércoles, Biden dará a conocer la llamada “asociación de las Américas” que se centrará en cinco temas, incluida la recuperación económica, la movilización de inversiones, las cadenas de suministro, la energía limpia y el comercio, todo con la esperanza de fortalecer las asociaciones estadounidenses en un región que muchos líderes estadounidenses han sido acusados de ignorar.

Durante la cumbre, también se espera que Biden anuncie más de US$ 300 millones en asistencia para combatir la inseguridad alimentaria, además de otros compromisos del sector privado, así como iniciativas de salud y una asociación sobre resiliencia climática.